miércoles, septiembre 19, 2007

LOS BIKINIS LOS CARGA EL DIABLO…. ¬¬

Al final voy a escribir el tan esperado post…. Y como bien dice el título: Los bikinis los carga el diablo. ¿Y por qué? Os podréis preguntar algunos…. Todo empezó hace 5 años… en la piscina de Segorbe… Nos fuimos todos los de la Peña de Barracas a bañarnos (menos Guillermo, que era nuestro primer verano juntos y estaba trabajando en Requena). Para ser una piscina municipal, no está mal, con dos o tres toboganes y demás… Pues nada, yo debía ser que echaba de menos una presencia masculina cerca de mí y por ello, decidí, bueno, más bien mi cuerpo decidió solventar la carencia. En una de las veces, me dispongo a tirarme de cabeza, miro hacia el agua y… NO HABÍA NADIE. Me lanzo y a la que voy buceando (cuando me tiro de cabeza lo suelo hacer con los ojos cerrados) y me choqué con alguien, alguien del sexo opuesto. Yo presupuse que era Pascual, con lo que fue un “no pasa nada”. Más que nada porque le toqué el pecho e intenté salir del agua, con tan mala fortuna que el agua o lo que fuera, hizo ventosa y salí PEGADA a él. Pero pegada. Cuál fue mi sorpresa cuando vi que NO ERA MI AMIGO, SINO OTRO CHICO. Lo típico: “Uy, lo siento”. Lo aparté haciendo algo de fuerza con mis manos en su pecho (estábamos literalmente pegados), y me fui. Mis amigos flipaban en plan “Hace nada que sale con Guillermo y ¿ya está con otro?” Salgo del agua como un tomate… me voy hacia un tobogán y me dice mi amiga Teresa… “Ey, tápate” Y me señala una teta que… simplemente quería ver mundo, y estaba fuera. Me la pongo en su sitio, me giro… y me veo al chico de antes que me seguía y yo cojo a Teresa en plan “Vamos, corre!!!” La cosa no llegó a más, pero el cachondeo fue gordo…

Y, por supuesto, la cosa no acaba aquí. Hace dos años fuimos a la piscina de Requena, las chicas de la Peña, Guillermo y Vanesa (una amiga de Requena). Allí toboganes no hay, pero hay un trampolín. Yo estrenaba bikini nuevo (que ya lo tengo prohibido por mí para ir a las piscinas). Y vale... Todo iba más o menos bien… hasta que decidimos tirarnos por el trampolín. MENOS MAL QUE NO ME TIRÉ DE CABEZA (Aún doy gracias, más que nada porque aún estaría en la piscina buscando el bikini). Pues eso, yo me tiraba de pie y como el trampolín está a dos metros del agua y tal, pues te hundías bastante y te desnudabas bajo el agua: eso sí, mientras subías te daba tiempo a colocarte en su sitio ambas partes del bikini. Hasta ahí todo bien… hasta que una vez de las que me tiro, de la presión empezó a dolerme un montón el oído. Y claro, tanto me dolía que no estaba yo pendiente del bikini. Consigo llegar a la superficie, salgo y sacudo la cabeza para que dejara de dolerme el oído. Consigo que se me pase el dolor y en eso que veo a Vanesa venir llorando de la risa hacia mí pero con cara de preocupada y me dice: “¿Te pasa algo?” Y yo le cuento lo del oído y que estaba bien y me dice: “Pues tápate”. Cómo no… las dos tetas al aire y lo mejor de todo es que en mi afán de destaponarme el oído, las tetas se movían al compás de mi cabeza por encima del agua. Nadamos hacia la orilla para no ahogarnos por la risa mientras veía cómo mis amigas se hundían intentando hacer lo mismo (llegar a la orilla, malpensados). Lo mejor de todo fue cuando al llegar, me señalan a la socorrista, la cual también se estaba meando de la risa a mi costa… Y luego, cuando pasa un rato y vuelvo a tirarme por el trampolín, estaba de fondo la socorrista con otro chico al lado, señalándome y hablando con el chico en plan: “Mira esta, que fijo que te pones las botas” Muy mal, muy mal…

Y os preguntaréis si todo queda aquí, pero no, aún hay más, aunque de la siguiente historia contaré la versión reducida por motivos de espacio y vergüenza (sólo algunos afortunados conocen la versión íntegra que NO VAN A CONTAR ¬¬).

Escarmentada por mis bochornos anteriores, decidí este año comprarme un bikini nuevo, sobre todo para ir a las piscinas. Éste tapaba algo más que los otros, pero aún así, también daba mucho fruto. Aunque con éste no he enseñado tanto como con los otros, por lo menos de la parte de arriba… La hazaña esta vez, ocurre en Aqualandia (Benidorm) Fuimos Guillermo y yo este agosto a pasar un día. Y nada más llegar, nos montamos (a petición mía) en la atracción más brutal: la de los toboganes gigantes que caes casi volando desde un montón de metros de altura… La primera vez me tiré por uno de cabeza y hasta ahí todo bien. Pero los otros eran de tirarse como en un tobogán normal y nada, al llegar abajo… pues de la velocidad y demás, el bikini se te ponía tipo tanga y como es lógico, hacía daño. Y claro, me tiro por 3 toboganes… y a mí me hacía daño, que me iba clavando todo el bikini en un bulto en la raja… y claro… Pues ya en el último tobogán de la atracción, se lo comento a Guillermo y me dice de poner los pies hacia abajo al llegar al agua, ya que así, aunque llevase ya el bikini tipo tanga, no me haría tanto daño al llegar al agua y entrar de culo… Y lo hice, claro que lo hice, pero por la velocidad y demás, sólo con un pie, con tan mala fortuna que me lo torcí y me hice un esguince, que tuve que arrastrar todo el día en el parque de atracciones, aunque a pesar de ello, monté en todas las atracciones coja…

Conclusión final: “Los bikinis los carga el diablo”

Nota: La última historia no tiene mucha gracia en sí si no se cuenta la versión completa (con la cual la gente se mea de la risa, pero vamos, que me tenéis que emborrachar para contarla) Pero se llega a la conclusión de que todo es por culpa de los bikinis ¬¬

jueves, septiembre 06, 2007

Septiembre

Es la peor época del año. Nos pasamos el verano estudiando para luego tener que sufrir durante los exámenes de septiembre. Lo malo es cuando no disfrutamos las vacaciones y encima no aprobamos. Malditos profesores...

No es mi caso. No he pegado ni chapa en todo el verano, empecé a estudiar hace un par de semanas y espero buenos resultados. Qué feliz soy, ¿eh?

Pues eso, que ayer fui al poli, había quedado con Máriam para estudiar. Me dijo que llegaría a las 10. Llegó dos horas más tarde (esta chica debe vivir en algún lugar en medio del atlántico y no se aclara con el cambio horario). Estuvimos estudiando un rato, nos fuimos a comer, dejamos las cosas en la sala de estudio... y llegó la hora del café. La peor hora para estudiar. Hace calor, hace sueño y te dan ganas de pasearte por la pecera o por cualquier sitio alejado de los apuntes.

Pues hemos encontrado una solución para esto: Atamos a Máriam a la silla.

En serio. Al principio se resistió un poco pero al final tuvo que asumirlo y se resignó, no sin antes hacerse una foto para la posteridad. Foto que espero recibir algún día para enseñarles a mis hijos lo duro que es estudiar teleco (hablo en presente porque a este paso vendrán a la presentación de mi pfc).

Es mi primera entrada en este blog, si no os gusta ya sabéis lo que toca. Además, que estoy en exámenes y no doy para más.

¡Suerte!

Se abre el plazo de inscripción para la próxima fiestuki.

P.D.: Lo prometido es deuda. La foto: